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16 de agosto de 2016

Quiero imaginarme

16 de agosto de 2016
Quiero imaginarme horizonte
para estar ante tus ojos
cuando a lontananza miras
con esa decisión que te caracteriza
de seguir avante con rumbo a tus metas.

Quiero imaginarme meta,
para estar entre tus objetivos predispuestos;
para ser el punto sobre el que concentras
todos tus ensueños, todos tus afanes
de construir el sendero rumbo a tu prenda.

Quiero imaginarme roja vestimenta,
para ceñir tu pecho palpitante
y ser ese andar que por momentos te sofoca.
Quiero imaginarme siendo la salada humedad
que en esos momentos con ansia te recorre
y ser río y cascada de anhelos,
expresión del disciplinado esfuerzo,
denuedo que deriva al delta
donde mi mirar encauza rumbo a mi horizonte.
Quiero imaginarte, mi horizonte,
imaginándome siendo oportunidad, vida
de mi vida tu real y verdadero
motivo que, aupado en la palabra,
a tu pecho migre y de ahí a mí tu alma tramonte.

Quiero imaginarme

16 de agosto de 2016
Quiero imaginarme horizonte
para estar ante tus ojos
cuando a lontananza miras
con esa decisión que te caracteriza
de seguir avante con rumbo a tus metas.

Quiero imaginarme meta,
para estar entre tus objetivos predispuestos;
para ser el punto sobre el que concentras
todos tus ensueños, todos tus afanes
de construir el sendero rumbo a tu prenda.

Quiero imaginarme roja vestimenta,
para ceñir tu pecho palpitante
y ser ese andar que por momentos te sofoca.
Quiero imaginarme siendo la salada humedad
que en esos momentos con ansia te recorre
y ser río y cascada de anhelos,
expresión del disciplinado esfuerzo,
denuedo que deriva al delta
donde mi mirar encauza rumbo a mi horizonte.
Quiero imaginarte, mi horizonte,
imaginándome siendo oportunidad, vida
de mi vida tu real y verdadero
motivo que, aupado en la palabra,
a tu pecho migre y de ahí a mí tu alma tramonte.

Quiero imaginarme

16 de agosto de 2016
Quiero imaginarme horizonte
para estar ante tus ojos
cuando a lontananza miras
con esa decisión que te caracteriza
de seguir avante con rumbo a tus metas.

Quiero imaginarme meta,
para estar entre tus objetivos predispuestos;
para ser el punto sobre el que concentras
todos tus ensueños, todos tus afanes
de construir el sendero rumbo a tu prenda.

Quiero imaginarme roja vestimenta,
para ceñir tu pecho palpitante
y ser ese andar que por momentos te sofoca.
Quiero imaginarme siendo la salada humedad
que en esos momentos con ansia te recorre
y ser río y cascada de anhelos,
expresión del disciplinado esfuerzo,
denuedo que deriva al delta
donde mi mirar encauza rumbo a mi horizonte.
Quiero imaginarte, mi horizonte,
imaginándome siendo oportunidad, vida
de mi vida tu real y verdadero
motivo que, aupado en la palabra,
a tu pecho migre y de ahí a mí tu alma tramonte.

Verde rasgo

16 de agosto de 2016
Por virtud del maquillaje
o quizás por su defecto,
mi atención se siente atraída
hacia la duda asomada en tus pupilas.
Me avergüenza, sin embargo, y me divide
el afán por concentrarme en el deseable,
en el amable verde rasgo,
ese que quisiera sostener entre mis manos,
ese que mis dedos quisieran explorar
del modo como los sueños se adentran en la noche.

Por virtud de un gesto acertado
o tal vez ademán erróneo,
mi atención se concentra un instante prolongado
en el brillante auricular accesorio
y yo me siento de ti pendiente,
deseo vivir de tus silencios colgado
mientras mis palabras furtivas se adentran
entre los pliegues de ese verde rasgo
que te pinta cual la esperanza de mis ojos bardos.

Imposible no referirme al grande Lorca,
imposible no decirte que así, verde, yo te quiero
verde; que te quiero verde,
para llevarte al río
sin importarme si eres mozuela
y ser de ti la nocturnal barca
que en tu verde rasgo riela
cual luna entre los destellos de tu amar de verdes ansias.

Verde rasgo

16 agosto de 2016
Por virtud del maquillaje
o quizás por su defecto,
mi atención se siente atraída
hacia la duda asomada en tus pupilas.
Me avergüenza, sin embargo, y me divide
el afán por concentrarme en el deseable,
en el amable verde rasgo,
ese que quisiera sostener entre mis manos,
ese que mis dedos quisieran explorar
del modo como los sueños se adentran en la noche.

Por virtud de un gesto acertado
o tal vez ademán erróneo,
mi atención se concentra un instante prolongado
en el brillante auricular accesorio
y yo me siento de ti pendiente,
deseo vivir de tus silencios colgado
mientras mis palabras furtivas se adentran
entre los pliegues de ese verde rasgo
que te pinta cual la esperanza de mis ojos bardos.

Imposible no referirme al grande Lorca,
imposible no decirte que así, verde, yo te quiero
verde; que te quiero verde,
para llevarte al río
sin importarme si eres mozuela
y ser de ti la nocturnal barca
que en tu verde rasgo riela
cual luna entre los destellos de tu amar de verdes ansias.

11 de agosto de 2016

Nocturno cuarteto

11 de agosto de 2016


Soy ese oscuro sueño,
esa noche cálida que se clava
en el fondo mismo de tus ojos,
esa sombra que cobija al día
y se hace en tu cuerpo contorno de caricia.

Soy el telescopio que se adentra
entre la curvilínea lontananza,
que apunta al basamento
que a mi mundo salva,
y haciéndome en la paja de la noche
extraviado anhelo llegas tú
y te vienes estelar indicio,
pléyade que con el resto llévame a su boca
en calidad de láctea palabra.

Soy ese camello que pasa a la gloria
por el mirífico orificio de la luna
que entre tus formas cadenciosas ay
por mi sin duda aguarda
al duende que haga de ti mi fortuna.

Mientras, tú te cuadriplicas,
te bifurcas y me abres los senderos
por los cuales allegarme
de tus ansias los veneros.

En la encrucijada la duda toma curso,
se hace río negro,
me encausa por la rubia alborada,
me invita a recorrer el moruno derrotero,
pero también a perder mis dedos
entre el follaje de la castañeda ahí delante.

De cuatro amigas soy
ese fulgor en la mirada
saeta lista y entregada
para el placer universal
de una noche de verano.

Soy de todas y de ninguna.
Noche que culmina en el cuarteto.
Deseo que se escribe así, sincero.
Ay si entre los labios del nocturno
yo me hiciera verbo taciturno…

Ten por seguro, musa,
ya tu cuádruple epifanía
me va anunciando
que tal vez mi lúbrico decreto
te vaya haciendo cuatro veces mía

como a todas y ninguna.

5 de agosto de 2016

Vano nocturno

5 de agosto de 2016
Asomada a tus ojos, la noche.
La noche que se cuela por tu ventana.
Aire y donaire de tu esbelta figura
es trampa de estos sueños míos
como leves y tibios soplos
con que mi deseo se aventura
a abrasarte, a pesar de la distancia,
al rodear con mi mirada tu cintura.

El andaluz duende te ha vestido,
ah mora mía, de luna menguante,
tú sonrisa, pasa como mi alma por el vano
y vuela a lontananza. Te haces ave
con piel de nocturno cuando asomas,
maja, desnuda, ay alma, a la ventana
a la ventana abierta de mis ansias.



Líneas

5 de agosto de 2016
Sobre tu piel vengo siendo
signo, línea, luz y sombra;
palabra silenciosa que se escribe
con la caricia leve de la boca;
trazo que hiende tu espalda, senda,
dorsal espina que en mi ansia clava
la raíz y nervadura
que me ata a tu breve cintura.

En tu espalda dejo plasmada la rima
y ahí la olvido y la reinvento,
para que siga las líneas;
no las del verso irredento,
posible engendro de mi pobre talento,
sino la del gemido que yo puedo
arrancarte desde la caricia que imagino
en mi mano rodeando tu voluptuoso pecho.

He quedado sin remedio enamorado
de esa fuerte espalda verde como valle extenso
donde la ilusión germina a tal punto
de hacer mi deseo por ti y con el tiempo,
si tú quieres, amor en bosque denso.


Foto: Daniela Guerrero, atleta fitness (Perfil Facebook)

3 de agosto de 2016

Touchée!

3 de agosto de 2016
Tu sonrisa es estocada que se me clava
en lo más hondo del corazón.
Es por tus lances que yo pierdo la razón,
esta pluma mía de tu cuerpo se hace esclava.
Léeme, allez vous!,
que mi voz entre tus labios es ardiente lava.

Voy haciendo el envite en afán de cortar tu silencio.
Pase adelante y pase atrás, rasgo con el verbo
el aire en tu derredor y así me abro camino
hacia tu pecho, mostrándome, sin embargo, protervo,
en la intención de hacerme a tus ojos el motivo.

Arrête! Tu negro mirar mis defensas ataja
y llega al punto y timbra y pulsa
con cada golpe mis vulnerables ansias.
De poco vale mi riposte en tu círculo mágico,
donde apenas puedo ser de ti rival, musa,

con el fino filo de esta mi fugaz palabra.

Paola Pliego, esgrimista mexicana.

7 de julio de 2016

Dama con gafas

5-7 de julio de 2016


Una satisfecha sonrisa, sutil,
remata con trazo de realista pincel
su retrato. Mira más allá del dintel.
Cálido, el solo acaricia su perfil.

Una idea, tal vez un recuerdo gentil,
asoma tierno, deslizando por su piel.
Atrapada queda en el reflejo aquel:
rasgo de luz, sapiencia senil.

En el salón de la belleza
todo es tiempo, pausa, ocasión;
palabras que peinan certeza.

Mañana que asoma al corazón.
Calma, solo calma y no pereza.
Moderna Gioconda en el cuadro de mi razón.

Moderno Tespis

6-7 de julio de 2016


El Santo Andrés, mesías nos recuerda
que el Dios está entre nosotros
y es hijo del lobo y la heredera
del empecinado, sufrido ancestro obrador.

Marcha con paso lento por esos reales caminos,
por esas calles y esas sendas
las que se adentran en el México bravo,
en el México de sí mismo olvidado.

Con vocación de arriero, por bueyes llevado,
transporta sueños, la esperanza a sus molinos.
Alza su voz y su dedo y su ceja
y, obseso, como Juárez deambula;
de su pastoral empeño no ceja.

Su ideario traza fundamento maniqueista.
Su anquilosada política por iracundia lo pierde.
Viniendo de la tierra del verde,
guiando con la izquierda, por la derecha rebasa populista.

Aquellos lo tachan de loco, politicastro;
esos más de allá lo veneran;
unos por su hablar lo vituperan,
otros por su causa le erigen altar a la morena.

En la boca de poetastros
se hace rayo de sol, prístino derivado
de un ayer cuando la razón dejaba rastro.
Mas hoy es la locura la que hace indicios
de una rima convertida en histórico vado.

El Santo Andrés montó en su teatro.
Como ayer hiciera Tespis,
con su carreta indicó el sendero a la tragedia,
pero en Chiapas y Oaxaca el pueblo ay tan agraviado
solo vio de su discurso agudo drama, triste comedia.

Es, sin duda —qué razón, Hécuba—, Afrodita
la afrentosa causante de la humana locura.
San Andrés, cual Penteo, con su nombre va
predicando, clamando —según Tiresias—
las penas oh México que por el despeñadero te esperan.

De profética misoginia,
el apóstol ve en el báquico rito femenino
los motivos por los que aferrarse
de las magníficas Bacantes,
sin caer en cuenta que serán ellas, profesoras amantes,
quienes volubles habrán de destrozarlo fino.

15 de marzo de 2016

Ocaso en ti

14 de marzo de 2016

La noche se opone,
pero en tu pecho
el sol
se hace pezón
que tras la lencería
ardiente se pone.

Estas manos
y esta pluma
escurren en tu boca
la tibia y húmeda poesía.
Me vuelvo así nube
que sobre tus colinas se desliza.
Soy bruma.
Tu sexo es horizonte
donde mi afán se esfuma.

Pinto palabras en tu boca.
Pinto caricias en tu piel desnuda.
Ato mis deseos a tu cadera
y me hago en tu cuerpo
nueva coyuntura,
movimiento que adentra y extrae
en cada empellón,
la mítica aventura
de la que es pretexto
tu dorado vellón.

Así, argonauta
a bordo de la barca
entre tus piernas
me hundo
misionero arrastrado a tus honduras
por el furor de las fauces, Escila,
que me asen desde tu cintura
y me llevan sin misericordia
a desfallecer en ti

mientras de mí ay te llenas.