Tarde, sin sueño


10 de febrero de 2017
La tuya es esa empresa fantasma,
suerte de isla misteriosa,
donde las musas se reparten
los roles que las hacen a mis ojos
motivos y razones de poesía maravillosa.

Sombra bajo mis pasos,
desenvuelta sigues
la senda que mi soledad va trazando.
Proyección de mis oscuros deseos,
te aferras a mi cuerpo y, sin embargo, inmaterial,
la luz de mi cordura absorbes
para sobre mi piel con tu silencio
escribir tu solitario y felino nocturnal.

Yo, solo, no ambiciono tu cuerpo solo,
tanto como hago con tu alma sola.
Yo no ambiciono tus orgasmos
tanto como hago con tus suspiros.
Yo, lo que de ti quiero,
es que traigas a mis sentidos
calma,
caer
cual titilante sombra en tu mirada
bajo el divino hechizo de tus salmos y tanto
como tú haces y anhelas, aunque lo niegues,
cuando te cubro con mis versos
y hago de mis besos más,
más que simples halagos.

Pues #SoyDeLosQue pueden levantar tu ego
sin esperar nada a cambio.
Quiero saberme en tu atención, sin resabio.
Con cada halago, a tus ojos valgo.
Por eso #Amárrame a tu pecho
desata tus afanes en mi lecho,
anúdame en tus piernas,
con tus gemidos desnúdame.
Hazte verso
mientras
beso.

Pues aun cuando soy lento
y a la vida misma llegué yo tarde
como luego a tantas otras cosas,
#SoyDeLosQue se entregan sin dudar.

Yo no sé por qué tú temes.
Solo tú y nadie más
en sus manos tiene la ocasión de ser para mí
más que musa, sueño para amar así sea tarde.

Sí, ya sé que tú argumentas que soy uno más de tantos,
que #SoyDeLosQue, convertidos en vana tendencia,
están hechos con y de palabras.
Soy palabra que odia perderse en el olvido
de tu verde mirada #PoemaDiario en tu alma.

#SoyDeLosQue pueden vencer al tiempo
aun antes que a tu capricho.
De los que se pierden en tu dicho.
Cometa que asoma tímido
bajo el eclipse de tu mirada penumbral.

#SoyDeLosQue no quieren ser en tu existir fugaz
debut y despedida; sino prefiero ser sueño arraigado
entre tus labios; llenarte toda con mi savia desmedida.

#ConTusBesosYo construyo mundos,
venzo temores,
acorto distancias,
amplío horizontes.
Pero me los tienes tan guardados…
que ahorro palabras,
escribo silencios,
añoro contigo mañanas.

#ConTusBesosYo he andado
ríos,
imaginado
noches; llené mi estilo
y tracé las líneas
de tu cuerpo entre mis versos.
¿Musas?, muchas, sí.
La única, la espero.
¿Serás Tú? De ti, yo.

#ConTusBesosYo desando tramas
para retejer promesas,
me entrego de lleno
para que llenes mis vacíos,
te tomo amiga
para lograrme amante
y el mejor pretexto de mis desvaríos.

#ConTusBesosYo me complemento,
hallo sentido; pero, sin ellos,
sin tus labios húmedos,
sin tu sonrisa, tu mirada ni tu cuerpo,
simplemente no me entiendo
más que cual caricia que peina
el poema que mis ansias riman con tu pelo.

Contigo, más que amiga, lo sé,
llegué tarde, aun sin sueño.
Lo sé, sí, que, en esta absurda meritocracia,
una mujer que no pide nada
cree, al igual que el hombre que lo pide todo,
merecerlo todo así sea el todo de la nada.
Pero, tras de ti ahora, yo
en mi afán pergeño
darte prueba suficiente
de las tendencias de mi empeño.
Quizás así se justifique
que aspire a verme envuelto por tu gracia.

Barbechando


9 de febrero de 2017

Traigo a mi memoria ese día
cuando te conocí al fin en persona.
Entraste con el color blanco entallando tu cadera
y, desde ella, deslizándose como lúbrica caricia
por la superficie misma de tus piernas
hasta detenerse en el filo mismo de tus altas zapatillas.

Mi mirada se hizo roja y pretendió teñir con su lujuria
el blanco que te cubría.
Te vi entonces como al cobre, mi Oshun, Reina entre las reinas.
Y, queriendo hacerte mía, terminé haciéndome a tu voluntad.
Hoy por ti soy río de palabras,
verbo que se arremolina cual recuerdo
del momento que con mi denuedo
hacia ti me atreví con algo más que mi poesía.

Hoy, bajo tu cielo, yo la tierra de tus sueños ya barbecho.
Voy pacientemente arando tu reticencia
en los mismos términos y condiciones
impuestas por tu afán a mi conciencia.
Esta amistad labrada, cuando menos te lo pienses, dará sus frutos
en la forma de esas noches, te lo anuncio,
cuando al fin estemos en el lecho
y juntos
y yo coseche lo que por ahora tú,
en tu temor, das por desecho.

El poema diario



3 de febrero de 2017

Tengo por costumbre y hábito
escribir al menos un poema diario.
A veces, por el cariño de los signos ausentes, inspirado.
En ocasiones, conmovido por la presente ausencia
de lo que más cerca del hoy me pudiste haber provocado.
Por supuesto no es solo eso lo que escribo.
Las líneas cada día semejan rayos de sol entrando,
unas veces por la ventana, jugando con las briznas;
otras, alojándose en el recuerdo con que evoco, ay, tu bella sonrisa.
Entre prosas y versos, siempre se cuela el silencio,
como polvo ansioso de traspasar por la rendija
y adentrarse en el verbo que mis dedos hacen,
esperando sembrarlo en el surco de tus labios.

Quizá debería intitular este poema
"Palabra de ausencia", pero la ausencia no es un estado mudo
como muchos piensan. Es, sin embargo,
silencio construyendo
lo que se antoja como base de un futuro
y probable discurso.

Quizás el título podría ser "Besos silenciados",
considerando que la ausencia,
por lo menos la tuya con todo y tus santos,
me habla cada noche y día,
enunciando el verbo callado del silencio,
haciéndose murmullo en tu mirada,
cascada de caricias incitantes resbalando
con lujuriosa obstinación por la esculpida superficie
de tu atlética y ausente figura.

La ausencia de tus pasos se hace,
entre los ruidos cotidianos,
rumor que me tiene atado
al sueño ansioso más semejante
a la prenda estrecha contorneando tu cintura.

Desde tu negativa,
desde el día que trazaste distancia, amiga,
yo quedé relegado al rincón de los afectos eventuales,
guardado en ese rincón de la oficina
desde cuya ventana asoma silencioso un poeta,
ya ni libre ni esclavo,
sin tu boca ni tu cuerpo...; olvidado;
coleccionista de ausencias
acaso cosidas con hilos de palabras
que, de tan ausentes y esporádicas,
bien puede decirse que, como tú a mí,
ya difícilmente me hablan,
por lo que ya no sé si acaso es que aún vivo.

Quiero verte convertida en mi palabra;
como yo, aquí y ahora,
desnuda, expuesta, y tomarte en el rincón
y abusar de ti del modo que hacen los vulgares
cuando cuelgan de su lengua la palabra obscena.
Quiero desvirtuarte en la semántica
y cogerte conjugando nuestros afanes
de cualquier modo menos el pasivo.

La ausencia de tus pasos se hace,
entre los ruidos cotidianos,
rumor que me tiene atado
al silencio y su tedioso, insistente estribillo.

Enviada



31 de enero de 2017

Yo no sé si me la envió Dios,
o si fue el gobierno el perspicaz
que, sabiendo al derecho y al revés mis gustos,
me la acercó hasta el andén
para atraparme en la felonía
de acosar al tiempo resbalando por su talle
en su interés de resguardarse en su derrière.
Ahí abordamos juntos el tren
de palabras que nos condujo al poema.
Letras adosadas en la palabra
acentuamos en un momento repentino
el ardor de nuestras miradas.
A sus labios asomó la ocurrencia:
"¿Quieres trabajar conmigo?",
y yo, ni tardo ni perezoso, asentí.
Hoy la gozo mientras se disfraza de adjetivo
y me califica y corrige el estilo.
Todavía no nos amamos,
pero siento que nos vamos acercando,
muy a pesar suyo,
muy al gusto mío.